Fui convocado por Karina de ensol en Puerto Madero a una entrevista presencial, luego de hacerla el mismo día quisieron avanzar conmigo y me pidieron asistir al preocupacional… todo sin haber recibido una propuesta formal de salario ni condiciones concretas.
Cuando el preocupacional salió bien finalmente recibí el email con la propuesta, la cual no rechacé pero les consulté si era posible revisar el monto mencionado —teniendo en cuenta que yo venia trabajando solo como diseñador de forma híbrida, ellos incluían tareas adicionales a mi rol de diseñador y una modalidad completamente presencial—, el proceso se dió por finalizado sin margen de diálogo. Simplemente comunicaron que avanzarían con otro perfil porque "las expectativas que mencioné respecto a la propuesta no están alineadas con las condiciones del puesto".
No cuestiono la decisión; cada empresa conoce sus límites.
Pero sí cuestiono la forma.
Los procesos de selección implican tiempo, energía, traslados, expectativas y compromiso por parte de los candidatos. Cuando no hay transparencia, cuando se pide realizar un preocupacional sin oferta, o cuando un pedido razonable de revisión salarial se responde con un cierre unilateral, uno siente —honestamente— que jugaron con su tiempo y su profesionalismo.
Creo que en 2025 ya es hora de que las organizaciones entiendan que:
La transparencia es un valor.
El respeto por el tiempo del candidato importa.
La negociación es parte natural de cualquier proceso serio.
Y que si un perfil vale, se lo conversa. Se lo escucha. No se lo descarta por plantear algo lógico.
Comparto esto porque sé que a muchos les pasa y no siempre se dice.
Y porque creo que los buenos procesos —los que realmente construyen vínculos— se basan en claridad, respeto y diálogo.