Lo que me gustó del proceso, sinceramente, fue que se iniciaba enviando el CV por e-mail. En una época dominada por sistemas ATS que filtran currículos por palabras clave, tener que mandar un email resulta curiosamente positivo. Al menos da la sensación de que alguien humano va a abrirlo. Y así fue: me llamaron para una entrevista presencial. Una grata sorpresa, porque siempre es enriquecedor tener un encuentro cara a cara.
Sin embargo, para una empresa que declara poner a las personas y al planeta en primer lugar, algo que por cierto todas deberían hacer, el proceso fue sorprendentemente opaco. No hubo comunicación posterior ni una mínima devolución tras la entrevista. Un ejemplo claro de ghosting. Esto ya dice mucho sobre la cultura interna, especialmente cuando se trata del primer contacto con futuros colaboradores.
Soy una persona obsesionada con las experiencias y las relaciones humanas, y lamentablemente la sensación que me dejó el proceso fue muy negativa. Una pena!