Apliqué al puesto basándome en la descripción publicada en LinkedIn, donde se indicaba explícitamente que no era necesario cumplir el 100% de los requisitos y que ciertas competencias podían desarrollarse en el puesto. Sin embargo, durante la entrevista quedó patente una falta de alineación entre la oferta y las expectativas reales del equipo.
Mi experiencia proviene de un entorno tecnológico con varios cientos de empleados, donde las funciones de AML están altamente especializadas y se aplican marcos regulatorios de la UE y del Reino Unido. Durante el proceso se indicó que la compañía opera únicamente bajo normativa española, sin una apertura clara a contextualizar experiencia regulatoria más amplia ni a valorar adecuadamente habilidades transferibles.
Asimismo, el equipo —compuesto por solo tres personas— funciona bajo un modelo generalista, lo que generó expectativas de que el candidato pudiera asumir múltiples responsabilidades desde el primer día. A pesar de que la oferta sugiere un enfoque flexible y formativo, el feedback final fue que mi perfil solo sería adecuado para una posición junior.
Esta conclusión resulta contradictoria con la descripción del puesto y puede generar confusión para candidatos procedentes de otros sectores que, aun aportando experiencia relevante, no encajan en un modelo “plug-and-play” no explicitado en la oferta.